7 DE ENERO DE 2026
Dios es un Dios misericordioso
La buena noticia de verdad es que Dios no es un Dios distante, un Dios al que hay que temer y evitar, un Dios de venganza, sino un Dios que se conmueve con nuestro dolor y participa en la plenitud de nuestra lucha humana… Dios es un Dios misericordioso. Esto significa, en primer lugar, que Dios es un Dios que ha elegido ser «Dios con nosotros»… Al llamarle «Dios con nosotros» entramos en una nueva relación de intimidad con él. Al llamarle Dios Emmanuel reconocemos el compromiso de Dios por vivir en solidaridad con nosotros, para compartir nuestras alegrías y nuestras penas, para defendernos y protegernos, y para sufrir toda la vida con nosotros. El «Dios con nosotros» es un Dios cercano, un Dios al que podemos llamar nuestro refugio, nuestra fortaleza, nuestra sabiduría e incluso, más íntimamente, nuestro amparo, nuestro pastor, nuestro amor. Nunca conoceremos realmente a Dios como Dios misericordioso si no entendemos con nuestra mente y nuestro corazón que «la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14)
¿De dónde me conoces? -le preguntó Natanael.- Antes de que Felipe te llamara, cuando aún estabas bajo la higuera, ya te había visto.
Juan 1:48 (NVI)